Mostrando entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arte. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de mayo de 2016

II. Invierno

Esto pasó hace mucho tiempo.

Era verano y entonces llegaste. Pasamos largas horas sobre la arena. Yo temblaba. Llegabas y te ibas. Tomabas tu té con cuidado, medías tus palabras. El sol siempre nos acompañaba. Caminábamos todo el tiempo, todo el tiempo el sol brillaba junto a nosotros.

Los álamos plateados mecían sus hojas con los vaivenes del viento. Los mirábamos, fascinados. Sus hojas, oscuras y opacas por un lado, resplandecientes por otro. Era como magia. Su exquisita textura. Tus manos tan suaves. Tus ojos oscuros cambiaron, por un tiempo.


El viento viró su dirección y no quisiste quedarte. Desde entonces, sólo me despido. Sé que algún día las hojas traerán el silencio. Mientras tanto, a veces aún las contemplo.


"Invierno" - Grafito y ruda sobre lienzo. 38,5 x 55 cm. 2016. De la serie de las Despedidas.

sábado, 16 de abril de 2016

I. Otoño

Hace frío afuera, pero junto a las luces violetas y rojas del hogar todo está en calma. Te escucho mientras me contás historias eternas de campo, polvo de tierra e infancia; de charcos y caballos. Nunca sé si lo que recuerdo de ellas es lo que me contaste o mi propio vuelo dentro de tu vuelo; en realidad carece de importancia.

Cuando te recuerdo siempre es otoño. Siempre es el mantel con bordados geométricos y el hule encima, y en el centro, en el núcleo de esa mesa que congregó a generaciones durante decenas de años, el potus creciendo para siempre. Algunos dicen que es una planta de baja energía, algunos no recomiendan tenerla dentro de la casa. Para mí el potus es sinónimo del hogar, de los mates compartidos entre confesiones e historias. Para mí el potus, el mantel y los mates siempre sucedieron en otoño.


Para mí no hubo mayor regalo en esta vida que verte sonreír después de esas largas jornadas, en las que volcabas tu alma sobre la mía. Por siempre otoño en mi recuerdo, tu sonrisa para siempre. Me despido pero nunca digo adiós, porque tu semilla florece fuerte y firme dentro mío, y llevo tu legado de fuego impreso en mi centro. 
Sé que nos volveremos a ver.


"Otoño" - Grafito y yerba mate sobre lienzo. 38 x 55 cm. 2016.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

miércoles, 28 de octubre de 2015

Ida el agua

Mira el álamo blanco;
ya no se estremece con el paso de tu sombra.


(Libro II de las Ausencias)



domingo, 30 de agosto de 2015

La oportunidad

Cantamos en un mundo desesperado, cantamos sin remedio;
cantamos para no desaparecer en este viento infinito.

Cantamos porque somos, y porque somos verdad;
cantamos para afirmarnos en esta tierra de incertidumbre.

Cantamos porque estamos llenos de agua, que es torrente cuando cantamos;
cantamos para combatir el miedo.

Cantamos porque estamos habitados por el fuego, cantamos contra el horror;
cantamos para llenar este espacio, para iluminarlo, para ser con él.

Cantamos porque cantar ha sido siempre, y siempre será, oportunidad de estar más cerca.






sábado, 5 de octubre de 2013

Introducción al Proyecto Construir/Habitar

Yo puedo habitar muchos espacios. Muchos lugares pueden ser una casa. Sin embargo, el hogar es otra cosa. Pienso en un hogar, en una morada, como un espacio con el que me conecto de manera afectiva. Tengo un lazo con él, me unen recuerdos, objetos, experiencias. El Hogar se presenta como un espacio que condensa sentido ontológico, como espacio con el que se establecen relaciones profundas y complejas.  Los espacios amados son los espacios habitados, dice Bachelard; pero, ¿qué tipo de espacios?

En lo que llevo de vida, habité decenas de lugares: departamentos, habitaciones, sillones, galpones. Por azar o por elección, siempre estuve de alguna manera on the road. La mayoría de las veces, no me sentí en casa; los últimos años, principalmente, fueron los de mayor movimiento. Sin darme cuenta, me encontraba una mañana pensando: “¿Dónde después?”, evidenciando de esta manera la precariedad de mi morar.

Al momento de repensar las cualidades de un habitar que construye y condensa significado, fui imaginando - lentamente y de acuerdo a varias lecturas muy influyentes - cuatro espacios con al menos una cualidad específica y distinta a las demás: la raíz (el origen), el nido (la construcción), el refugio (dialéctica interior-exterior) y el espejo (espacio reflejo, concentrado en sí).  Esta separación es con fines de orden estético y visual. El Hogar puede concentrar, de manera profunda, dinámica y por tanto compleja, varias sino todas las cualidades que  aquí enuncio separadamente.


En próximas entregas iré profundizando sobre cada espacio imaginado. Por el momento deseo concluir con una afirmación más acerca de este tema que abordo, y es que la condición del migrante es lo que, personalmente, me ha empujado a la reflexión acerca de qué es el hogar y cuáles son las cualidades de este habitar afectivo. Por lo tanto, es esta precariedad en la situación de constante migración la que se corresponde en mi caso, con este interés por el espacio amado.



lunes, 2 de septiembre de 2013

Una casa

[Una casa donde voy solo llamando / Un nombre que el silencio y los muros me devuelven 
Una extraña casa que se sostiene en mi voz / Y habitada por el viento.
Yo la invento, mis manos dibujan nubes / Un barco de gran cielo encima de los bosques /
Una bruma que se disipa y desaparece / Como en el juego de las imágenes.]




viernes, 30 de noviembre de 2012

Aurora y el afecto


Revisando una lata en mi ex taller, una de entre muchas latas, cajas, frascos, y otro tipo de objetos contenedores que tengo, encontré hace unos meses una pluma fuente. La visión me entusiasmó mucho, la guardé en la cartera y unos días después, ya en mi casa, decidí limpiarla.

La tarea me llevó más tiempo, cantidad de lavados y utensilios de los que pensé pero, finalmente, luego de unas dos horas de intentar un poco sin suerte, logré desenroscar el cuerpo de la punta.

Aurora (por la marca italiana de estilográficas Aurora - modelo 88P) no es una pluma cualquiera. Eso lo descubrí en ese momento. Su sistema de carga es directo, sin cartucho. La tinta se regula por medio de un dispositivo a rosca que tiene en el extremo opuesto a la punta. Cuando éste se rosca, la pluma expide burbujas de aire por un agujero milimétrico que tiene en la panza. Y como esas cosas, Aurora tiene otros trucos y secretos.

Me emocionó la presencia de este objeto extraño y antiguo en mi vida. Investigué un poco en internet. Divagué acerca de su origen y su historia. Fantasée con un pasado foráneo, de viajes y aventuras interoceánicas, para llegar finalmente a mis manos.

 La llené de tinta roja. No sé porqué; no lo pensé. Me propuse probarla, y terminé dibujando a mano alzada, algo. Entonces surgió en mí la idea de dibujar con Aurora, de dibujar porque sí, de dibujar sin boceto, simplemente para disfrutar del placer de dibujar. No pensé específicamente en dibujar con tinta roja; de alguna manera no contemplé que hubiera otra posibilidad.

Y así surgieron una serie de dibujos, una serie rara, porque lo único que tienen en común estos dibujos es que fueron hechos con la misma herramienta y la misma impronta.

Amo a estos dibujos. Algunos son mejores que otros, más interesantes. Pero yo rememoro el momento de estar haciéndolos, y los quiero a todos. Todos fueron importantes.


"Noche"


Hace un tiempo, recibí en mi casa la visita de una querida amiga, curadora, con quien compartimos delirios varios acerca del arte y de la vida, y le mostré las últimas cosas que había estado haciendo. Le conté la historia de Aurora. Y ella, con esa visión desde otro lugar que tienen algunas personas lúcidas de algunos temas, me hizo notar que la historia de Aurora, de los dibujos hechos con ella, era la historia del afecto que despertó en mí ese objeto en particular. Y eso me dejó pensando un largo, largo tiempo.

Y entonces entendí que no sólo somos las cosas de las que nos rodeamos. Entendí que esas mismas cosas no son simplemente un reflejo de nosotros, sino que existe una relación dinámica entre ellas y nosotros. Las cosas de las que nos rodeamos nos pueden transformar.
Aurora llegó a mí en un momento muy extraño, en el que me estaba costando todo. Llegó y despertó algo en mí. Y su presencia me modificó. Hoy descansa en un frasco que contiene cosas muy selectas y queridas por mí, limpia y cuidada; a fin de cuentas, amada.


"Mundo"


 Para ver la serie en proceso de Aurora, dirigirse al siguiente enlace: http://juliaobianco.wix.com/arte#!aurora/c14dl

miércoles, 3 de octubre de 2012

Caminando en los zapatos del artista contemporáneo


Vincent Van Gogh - "Par de botas". 1886.


Ayer, en un curso de correlatos entre Pintura y Filosofía que estoy tomando, salió el tema, general por lo demás, del arte contemporáneo. Para poner en contexto, se estaba analizando una pintura de zapatos de Van Gogh, la cual ha sido objeto de una “pelea” entre Heidegger y Schapiro (o más bien de un ataque de Schapiro hacia Heidegger), y en ese momento lo que veíamos era cómo Derrida toma este “debate” y abre el juego de la deconstrucción a partir de esa obra. La profesora tuvo la idea de, a continuación, mostrarnos una serie de obras contemporáneas que tienen como modelo a los zapatos, lo que decantó, en última instancia, en llegar a la “obra” de Carlos Herrera, “Autorretrato sobre mi muerte”, ganadora del Premio Petrobrás 2011.

Carlos Herrera - "Autorretrato sobre mi muerte". 2011.

Ante la imagen de esta puesta en escena, se abrió la conversación, esperablemente polémica. Vale decir que como artista, me encuentro como una presencia un tanto exógena en este grupo humano que compone el curso; la mayoría de la gente que asiste es mucho mayor que yo y su interés en el arte pasa más bien por la historia del arte y la reflexión teórica aficionada. Es interesante entonces, ver cuál es la percepción de un público que no se vincula con la institución Arte desde el lugar de un profesional, y que a su vez no es un “inexperto” o “ignorante” del arte.

La obra de Herrera causa, según mi tanteo, emociones que van desde el asco hasta la risa, pasando por la indignación. Mis compañeros se preguntan entonces, como nos preguntamos todos en algún momento (y de vez en cuando nos re-preguntamos), de qué depende lo que se designa como “arte”.

La ficha que a uno más o menos le termina cayendo en algún momento, es la de la cruda verdad: la producción artística se sostiene en el tiempo gracias a un sistema de legitimación, difusión y circulación, que responde a intereses principalmente económicos. La producción cultural decanta, en el mejor de los casos, en significados profundos de orden ontológico, que sostienen o cambian cierta visión de la realidad y principalmente el gusto; pero como se dice más lisa y llanamente: lo que hace girar al mundo (en este caso, al mundo del arte) es el dinero.

¿Qué pasa con los artistas cuando se encuentran con esta realidad? ¿Y con el resto de la gente? ¿El arte contemporáneo nos tiene que gustar? ¿Y si no nos gusta en general, o no nos interesa, estamos “afuera”? ¿Está mal que no nos guste?

Estas cosas, y otras por el estilo,  me las pregunté muchas veces. Son preguntas que considero válidas para cualquiera que desee hacer del arte una profesión. Y mi respuesta terminó siendo: en primer lugar, conocer no es equivalente a aceptar ni a desarrollar el gusto por lo que se conoce; pero conocer es necesario. En segundo lugar, si mi interés en el arte reside en una necesidad profunda de hacer, desde el contacto con el material y la técnica, y al margen de toda teorización este es el principio y el fin de la razón por la cual yo produzco, el ingreso a un sistema de legitimación de mi obra (sistema que por lo demás es arbitrario y móvil), que se mueve de acuerdo a un principio económico, está más allá de mí, es azaroso, y en definitiva es totalmente secundario a mi interés y necesidad inicial/final.

Considero que en un momento en el que el arte transita (o cae, porque a veces pareciera que cae) por tantos rumbos diversos, momento que a veces es realmente imposible de interpretar o de llegar a comprender, momento en que los mismos artistas están/estamos preguntándonos qué hacer, cómo hacer,  es imperativo  ante todo pensar en el por qué hacemos lo que hacemos, y una vez que encontramos esa razón profunda, seguirla con convicción, sin importar adónde nos lleve.